Música "rara"

Me encanta escuchar música, es uno de mis deleites favoritos.  Me considero un melómano, y es curioso cuántas veces le dicen al que escribe que escucha música rara. Y me parece curioso porque, normalmente, quien me lo dice, suele ser gente que no escucha música alguna, acaso algo en alguna emisora comercial en el trabajo o alguna otra suerte de sitio poco propio del ocio y del disfrute, o de la cultura.

Si alguien escuchara, por ejemplo, a David Bisbal o a Alejandro Sánchez Pizarro – Alejandro Sanz, para los no amigos – en Islandia, seguro que peca de raro. Al igual que si en España escuchas a Sigur Rós – uno de mis grupos favoritos – tengas bastantes posibilidades de que te miren con cara de no saber lo que escuchas, Spain is different… y olé 🙂

Y es que el pensamiento único es una doctrina cada vez más común en cada vez más ámbitos, y es curioso ver cómo gente que se las da de librepensadores para algunas cosas, sea luego tan reaccionaria para otras. Pero bueno, todos somos humanos, y por lo tanto imperfectos.

Y si algo nos hace humanos, es la capacidad para crear arte y disfrutar del mismo. Si alguien considera que, por ejemplo, el grupo La quinta estación hace arte, no seré yo quién lo niegue, pero hacer en el siglo XXI música que suena a lo que escuchaba mi madre de joven, pues me resulta cuando menos sorprendente, bueno, lo sorprendente es que reciba premios. A lo mejor gusta por eso, porque suena a lo que oíamos de niños cuando nuestras madres escuchaban música.

Tuve una vez un profesor de música, del que tengo muy buen recuerdo, y lo que más tengo que agradecerle es que me dejara claro el concepto de arte. Si alguien pinta un cuadro de un paisaje bonito y el lienzo refleja fielmente el paisaje en cuestión, el dibujo será bello, pero no será arte. El pintor no ha creado nada, sólo ha copiado y plasmado la belleza ya existente, creada por la naturaleza. Si haces música en la que necesitas explicarte con palabras inteligibles y te basas en las armonías naturales para agradar, tiene menos mérito que si conmueves innovando y sorprendiendo al oyente. Goethe se refirió al concepto hace ya dos siglos diciendo:

Si yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte.

En mi iPod tengo más de 6000 canciones.  No quiero pecar de arrogante, porque la calidad no se mide por cantidad, pero sí que creo que en la variedad está el gusto, y el dato hace falta para entender la siguiente explicación.

Si le digo a alguien que en mi colección hay grupos como Sebnem Ferah o Kava – por poner dos ejemplos bien distintos – podría entender que alguien dijera que escucho “música rara”, comprendo el contexto de que vivo en la España interior.  Claro, pero es que resulta que también disfruto con el trabajo de artistas como, por nombrar unos pocos, U2, Héroes del Silencio, Nirvana, Dire StraitsAmy Winehouse o incluso Madonna, patrona de la música comercial.  Si admito conocer a estos grupos de renombre, a nadie le extrañaría.  Resulta que el porcentaje de canciones en mi colección de grupos más “conocidos” puede parecer menor, entendiendo que hablamos de más de 6000 canciones.  Pero estoy seguro que en términos absolutos, disfruto de más música “conocida” que cualquiera de esos que dicen que mi colección es “rara”.

Cuando más me sorprendo es cuando alguno de esos analfabetos musicales dice que escucho “música rara” al oír nombres como, por ejemplo, JamiroquaiMuse, Radiohead, Massive AttackThievery Corporation, Lenny Kravitz o Arctic Monkeys.  Sí, como lo estás leyendo, ha habido gente que ha llamado “raros” a estos músicos.  Quien es capaz de decir eso lo hace por pura ignorancia.  Siempre ha dicho mi madre que la ignorancia es la más atrevida.

Luego resulta que quien me dice que escucho “música rara”, no va a conciertos – de ningún tipo, si acaso a alguna verbena en el pueblo – ni se deleita escuchando música en casa – acaso la oye en el trabajo, o en el coche, o en algún centro comercial – por no tener, ni tendrá una colección digna de denominarse así, supone “mucho” esfuerzo y es mejor aceptar lo que las emisoras comerciales nos ofrecen.

De todos modos, yo respeto a quien se siente bien dentro del mainstream, sobre gustos no hay nada escrito, pero que no sean los que apenas disfrutan de la música los que juzguen lo que es raro.  Es como si alguien que lee escasamente un libro al año, o acaso algún lector de periódico (digamos deportivo?) juzgara lo rara que es o deja de ser una novela.  Absurdo, no?

Así pues, es raro algo que no se conoce, por lo que sucede que cuanta más música escucho, más posibilidades tengo de que alguien no conozca tal o cual canción. Así que cuando alguien me dice algo del estilo “qué música más rara”, mi alma sonríe de pura satisfacción, ya que lo tomo como un cumplido a mi diletante oído.

🙂
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Un pensamiento en “Música "rara"

  1. Cómo me ha gustado esa distinción entre escuchar y oír…
    y no por la alusión a la música (yo misma le he dicho a tu hermano alguna vez que escucha música rara… :-)), sino porque cada día es más difícil encontrar “caballeros” de la lengua, aquellos que no se dejan disuadir por tanto periodismo desprofesionalizado y farandulero que está contaminando nuestro idioma. Y es que, entre las muchas asnerías que se oyen en los medios e inevitablemente acabamos escuchando, una de las que más me exaspera es el uso de escuchar donde corresponde oír.
    Saludos, MJ

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